5 huelgas alternativas que sí pueden cambiar el mundo

  • por

Últimamente estoy bastante desconectada del mundo. Hace años Edu y yo decidimos hacer huelga permanente de televisión por mentirosa y cada vez dedico menos tiempo a las redes sociales para invertirlo en crear el mundo que yo quiero con los recursos que yo tengo. Desde pequeña he tenido unos valores muy fuertes con respecto a la ecología, la solidaridad y la justicia. De hecho, mi abuela solía decir que yo era «la abogada de pleitos pobres». Yo creía que el mundo podía cambiar a mejor y lo sigo creyendo, a pesar de que ciertas personas se empeñen en lo contrario. Creo de verdad en que si cada uno de nosotros comienza a cambiar su estilo de vida y comienza a actuar para mejorar su entorno más cercano, que es sobre el que tenemos control, el mundo cambiará por si solo, independientemente de que los políticos sigan haciendo lo que han hecho siempre: NADA.

Es por ello que cuando me enteré que en Bélgica los estudiantes estaban haciendo huelga cada jueves para manifestarse por el cambio climático pensé: «Viva el activismo de boquilla...». A ver, yo en mi época de estudiante me hubiera manifestado por cualquier cosa con tal de faltar a clase. Me parece una excusa genial para pasar el día echándote unas risas con tus colegas a la vez que limpias tu conciencia. Pero me parece absurdo e inútil si esa preocupación por el medio ambiente se queda solo en unas pancartas y unos cuantos cánticos mientras no se haga un cambio profundo en el estilo de vida. Afortunadamente un lector me ha informado de que los estudiantes de Bélgica no son «activistas de boquilla», sino que están realizando acciones paralelas que sí pueden cambiar el mundo, lo cual me ha dado una alegría enorme y me hace creer que «las fuerzas del bien» acabarán cambiando el mundo.

Creo firmemente que la fuente original del mal en el mundo es la comodidad. Y salir a la calle a pegar unos cuantos gritos mientras me salto las clases me parece un plan COMODÍSIMO. Sé que las protestas estudiantiles se están extendiendo por Suecia, Alemania, Reino Unido, Canadá, Francia, Italia, Japón, Suiza… Y no digo que manifestarse no sirva para nada, no hay nada que moleste más a los gobernantes que tener a las ovejas fuera del redil (y mucho más, si están autogestionadas localmente y no hay un líder al que cortar la cabeza, tal y como está sucediendo con estas protestas estudiantiles). Pero creo que esperar por parte de los políticos cambios en las leyes es un proceso demasiado lento y el mundo necesita que se hagan cambios YA. Ahora llegan las protestas a España, así que comparto con vosotros unas cuantas propuestas de huelgas alternativas que requieren un mínimo de esfuerzo, pero que creo firmemente que son imprescindibles si realmente queremos salvar el planeta.

1. Huelga de reforestación

35.000 estudiantes salieron a la calle con pancartas el otro día en Bruselas. ¿Y si fueran cada jueves a una zona deforestada y plantara cada uno de ellos un árbol? Que cada jueves se plantarían 35.000 árboles más. Y precisamente son los árboles los que más CO2 absorben y los que pueden revertir el efecto invernadero que tanto preocupa a los estudiantes. ¡Menos pancartas y más hazadas! Eso sí, por favor, nada de monocultivos de pinos como se ha hecho en España durante años que sólo sirven para crear desiertos verdes fácilmente incendiables. ¿Os habéis dado cuenta que en los pinares no hay prácticamente pájaros, ni ardillas, ni casi ningún otro tipo de planta que no sean pinos? Favorezcamos la biodiversidad y plantemos múltiples variedades de árboles autóctonos para que los animales vuelvan a habitar los bosques. Comparto el ejemplo de Sebastiao Salgado, un fotógrafo que dedicó 20 años de su vida a reforestar una zona totalmente degradada y desertizada y la ha convertido en un bosque maravilloso cambiando incluso el clima de la zona.

Y para los que digan que los estudiantes no tienen recursos económicos como para plantar árboles, se pueden hacer recogidas de semillas (como me han dicho que ya están haciendo en Bélgica) y plantar las mismas. Gratis, fácil y divertido. Comparto también el ejemplo de Reforest-acción, un proyecto de reforestación de la sierra de Gata que ha salido adelante sin recursos económicos iniciales gracias a la pasión, a la perseverancia y al poder de las personas. Nosotros estuvimos un fin de semana con ellos y damos fe de que TODO SE PUEDE SI COLABORAMOS ENTRE NOSOTROS.

2. Huelga de limpieza de entornos naturales

No sé vosotros, pero yo estoy harta de ver basura en los cauces de los ríos, en el monte, en los parques… Y más de una vez Edu hemos dado paseos recogiendo basura para procurar que esos entornos sigan siendo «naturales» y no vertederos. Cuando vivíamos en Murcia, recogíamos muchas veces basura que había en la zona de las Salinas de San Pedro del Pinatar. Os puedo asegurar que en cuestión de 5 minutos teníamos una bolsa enorme llena de latas, botellas, envases variados, bolsas de snaks, paquetes de tabaco, etc… Había gente que nos felicitaba por estar haciendo eso… no nos felicites, ¡únete! Me han informado de que en Bélgica también están haciendo recogida de basura y me parece MARAVILLOSO!! ¿Qué pasaría si cada jueves los estudiantes recogieran una bolsa de basura cada uno? Pues que en menos de 1 hora habrían recogido 35.000, 75.000 o 100.000 bolsas, dependiendo de la cantidad de estudiantes que se manifiesten. Ahora mi mente maliciosa me hace querer ir con esas mismas bolsas a manifestarme enfrente del parlamento para dejárselas como regalo a los políticos…

3. Huelga de guerrilla gardening

Yo entiendo que las anteriores acciones pueden suponer un esfuerzo sobrehumano para aquellos estudiantes que llevan años siendo entrenados para ser bonitos muebles de oficina y que eso de salir de la ciudad puede cortocircuitar sus mentes smartphonizadas. Así que tengo una propuesta más asequible: GUERRILLA GARDENING. En las ciudades hay muchos espacios inutilizados en los que podrían ser plantadas maravillosas plantas que no sólo servirán para absorber CO2, sino que alegrarán con su belleza los corazones de todos los habitantes de la misma.

 

4. Huelga de consumo de plásticos

Yo entiendo que la gente esté preocupada por el cambio climático, pero a mí sinceramente me preocupa más la desnaturalización del planeta. ¿Cómo no van a subir las temperaturas si no hay árboles? ¿Cómo no van a subir si ya hay un continente de plástico en medio del océano? ¿Cómo no van a subir si en indonesia hay un río por el que sólo ves fluir botellas de plástico? Lo siento, pero he visto fotos de estudiantes manifestándose mientras bebían en botellas de plástico un refresco que tardan 5 minutos en bebérselo y la botella tarda más de 100 años en biodegradarse. Luego dirán que reciclan, pero ¿sabes realmente el coste energético y medioambiental que supone fabricar una botella de plástico? ¿Y el coste que supone reciclarla? ¿y los gases que se emiten tanto en su fabricación como en su reciclaje?

Ademas, sólo se puede reciclar un pequeño porcentaje de todos los plásticos que hay en el mercado. No es cuestión de reciclar, sino de REDUCIR radicalmente su consumo. Ya han encontrado microplásticos en huevos de aves de la Antártida. Estamos acabando con la fauna marina que se está ahogando en microplásticos. Y sí, hay alternativas al consumo de plástico que incluso nos pueden hacer ahorrar dinero a la vez que le damos un respiro al planeta.

5. Huelga de consumo inconsciente

Es posible que muchos estudiantes crean que ellos no han votado a los políticos. Pero todos y cada uno de nosotros estamos votando cada día con cada uno de nuestros consumos: comida, ropa, tecnología, ocio… Porque detrás de los políticos están las empresas y mientras no forcemos a las empresas a cambiar, los políticos seguirán haciendo lo mismo. Es por ello que propondría una huelga de consumo inconsciente, es decir, cada vez que vayas a comprar pregúntate: «¿Realmente necesito comprar esto? Si es que sí, ¿la empresa que lo ha fabricado es ética, sostenible, justa y ecológica? Si es que no… ¿hay alguna otra empresa alternativa donde pueda adquirir un producto similar pero que sí cumpla con estos requisitos?» ¿Acaso existen ese tipo de empresas? Sí, pero no son las multinacionales que conocemos. Suelen ser negocios locales, empresas pequeñas, dirigidas por personas con valores, comprometidas y que están trabajando duro por crear el mundo en el que creen.

Llamadme idealista, soñadora, utópica… pero de verdad creo que si todos comenzáramos a hacer este tipo de huelgas, el mundo cambiaría radicalmente. Por mi parte yo ya estoy poniendo en práctica cada una de estas huelgas que propongo, de forma individual y local, porque es aquello sobre lo que tengo control. Y seguiré haciéndolo cada día de mi vida, porque elijo ser parte de la solución y no parte del problema. Afortunadamente no soy la única y cada vez somos más. Espero que los estudiantes que sí están poniendo en práctica muchas de estas huelgas que propongo, sirvan de inspiración a otros muchos para que entre todos protejamos lo único que merece la pena: la vida.

Deja un comentario