7 nuevas lecciones que me dieron las judías verdes

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Después de estar lloviendo a cántaros toda la semana, el otro día por fin la lluvia nos dio un pequeño respiro durante unas cuantas horas. Así que además de dar un buen paseo por el monte, aproveché para recolectar judías verdes. Pensaba que después de las 5 lecciones que me dieron la última vez que fui a recolectarlas ya no tendrían nada más que enseñarme. Pero las judías verdes son un pozo sin fondo de sabiduría y me regalaron otras 7 lecciones más, que comparto con vosotros:

1. Si ves una oportunidad, no le quites el ojo de encima hasta cogerla.

Las judías verdes se camuflan entre la planta con una facilidad impresionante. Me pasó en varias ocasiones que vi una judía, pero como había otras más cercanas, me puse a recoger las fáciles primero y cuando fui a recolectar la que había visto antes, ya no la encontraba por ningún lado. Daba un paso hacia delante, otro hacia atrás, miraba de arriba a abajo, de abajo a arriba y parecía que se la había tragado la planta. ¿Cómo era posible que no la encontrara? Yo sabía que estaba ahí, pero no había forma de verla. Muchas veces nos pasa que se nos presentan oportunidades en la vida y como estamos entretenidos con otros menesteres desaparecen de nuestra vida sin darnos cuenta. No permitas que la falta de foco te haga perder oportunidades valiosas. Céntrate en lo que de verdad importa. Haz listas de prioridades y ejecuta según orden de importancia. De este modo no se te escapará nada 😉

2. No quieras abarcar más de lo que puedes.

Aunque seamos capaces de hacer muchas cosas, todos tenemos nuestros límites, ya sean físicos, mentales o emocionales. Lo difícil es ser conscientes de dichos límites y actuar en consecuencia. Una gran parte de nosotros tiene el síndrome de “la mula de carga” o de “superman”, es decir: “Yo puedo con todo”. Y nos empezamos a cargar con una cantidad de responsabilidades que ni nos corresponden ni podemos con ellas. Hasta que llega un punto en el que simplemente nos desbordamos. A mí me pasó que vi un montón de judías juntas, y como estaban un poco lejos, comencé a acumularlas en la mano para que no se me escapara ninguna oportunidad. El caso es que mi mano es limitada pero las judías, como las oportunidades o las responsabilidades en la vida, parecen ser ilimitadas. Y al ir a coger una más, se me cayeron algunas que había cogido. Me agaché para recogerlas y parecía que se las había tragado la tierra. Miré por todos lados, en el suelo, entre las ramas por si se había quedado colgando… y nada. Lo peor de todo es que como me moví para buscar la que se me había caído, perdí de vista las que estaba cogiendo antes y las perdí también de vista. ¿Qué debería haber hecho? Sin perder de vista las oportunidades nuevas, tendría que haber ido soltando de la mano las que ya había recolectado. De ese modo ni hubiera perdido oportunidades ya cogidas, ni hubiera perdido de vista nuevas oportunidades. Evita la multitarea, céntrate en la actividad prioritaria y en cuanto la termines, comienza una nueva.

3. Ve despacio y con buena letra.

Las prisas son malas consejeras, ya que por querer ir rápido muchas veces no dedicamos el tiempo suficiente a observar qué es lo que vamos a coger. Y es posible que lo que parece una buena oportunidad en realidad no lo sea. Por ejemplo:

  • Puedes llevarte judías demasiado pequeñas que deberías haber dejado para la siguiente recolecta.
  • Puedes agarrar mal la judía y llevarte junto con ella brotes de flores que habrían dado nuevos frutos si no hubieras ido como un loco por la vida.
  • Puedes arrancar una vaina con semillas demasiado gordas como para comerlas como judías verdes, pero con las semillas demasiado verdes como para que puedan germinar al año que viene.
  • Puedes aplastar con la mano una “chinche hedionda verde” o “chinche apestosa verde” y descubrir por qué tiene ese nombre… no os lo recomiendo.

Así que antes de coger una oportunidad, obsérvala bien, evalúala desde todos los puntos de vista y asegúrate de que es la mejor para ti. Si no, mejor déjala pasar tranquilamente.

4. No todas las oportunidades evolucionan de la misma forma.

Me gusta dejar en la mata las judías que ya tienen las semillas muy gordas y esperar a que se sequen para recolectar las semillas y así hacerme con un buen arsenal de judías para sembrar al año que viene. Me planteé incluso dejar algunas judías que no tenían la semilla gorda para así tener más semillas para el año que viene, pero no es buena idea. No todas las judías verdes dan semillas. Y no todas se secan cuando ya han madurado, sino que algunas se quedan pequeñas y se quedan blandengues y pochas en la mata. A veces creemos que si esperamos a un mejor momento la oportunidad será mejor. Pero no siempre es así y simplemente perdemos una oportunidad valiosa por no haberla cogido a tiempo. Así que recuerda: el mejor momento es AHORA.

5. No te rindas antes de tiempo.

Cerca de nuestra casa hay un huerto enorme que se nota que está trabajado por un vecino profesional. Cuando paseamos por allí nos gusta observar cómo lo tiene organizado y la buena pinta que tiene todo. Y muchas veces pensamos que como no tenemos ni idea (somos más que novatos en esto) estamos desaprovechando nuestro huerto. Pues a finales de agosto vimos que estaba el vecino arrancando las matas de judías verdes porque estaban totalmente secas y ya no daban ningún fruto. Yo pensé que le quedaban dos días entones a la nuestra pero no. Estamos a finales de octubre y sigue dando frutos. Los fracasos de otros emprendedores no tienen por qué ser los tuyos. No sólo sirve la experiencia, sino la riqueza del terreno, la cantidad de sol que recibe, la cantidad de agua con la que se riega… Así que confía en tu cosecha y cuídala para que siga dando frutos mucho tiempo.

6. No te limites.

A veces nos obsesionamos con tener que coger determinados frutos y nos cerramos a otro tipo de oportunidades que podrían ser increíblemente valiosas. Yo fui a por judías verdes, y cuando me iba a ir descubrí que las plantas de al lado tenían una cantidad increíble de pimientos verdes listos para ser recogidos. Sinceramente, los pimientos verdes no son mi verdura favorita y me planteé dejarlos ahí por pura pereza. Pero luego comencé a pensar… ¿y si los frío y los hago junto con una tortilla de patata? Mmmmmmm se me hizo la boca agua. Así que no te cierres puertas que podrían ser muy beneficiosas para ti sólo porque estás buscando a priori otra cosa. Abre tu mente y ábrete a todas las posibilidades.

Y quiero terminar este post con la séptima lección, que ya la aprendí la otra vez, pero que nunca está de más repetir:

7-lecciones-judias7. PERSISTENCIA, PERSISTENCIA, PERSISTENCIA.

Sigue avanzando a cada paso, no te rindas, continúa a pesar de las críticas, de las dificultades, del qué dirán… Sólo así, recogerás más abundancia de frutos de la que puedas imaginar.

¡Que tengas una feliz semana!

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