Artista, casada, busca… ¡valiente!

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Hace más de una década me rompieron el corazón. Bueno, más bien lo cogieron, lo arrojaron al suelo, bailaron un zapateao flamenco sobre él, lo colgaron en una diana, jugaron a los dardos con él, lo cocinaron en la barbacoa, se lo comieron con salsa agridulce, lo cagaron, tiraron de la cisterna y se olvidaron de él para siempre.

Y aquí estoy once años después, en la misma playa donde me sentí como un puñetero Kleenex usado, releyendo el libro Mujer, soltera, cocinera, busca… de una de mis mejores amigas (sonrisa de felicidad absoluta en mi cara): Celia Lastres. Un libro original en el que Celia nos abre su corazón de par en par. Un corazón que al igual que el mío, ha sido machacado sin piedad en más de una ocasión. Pero no te creas que es una novela dramática, al contrario, hacía mucho tiempo que no me reía tanto leyendo un libro. Y es que Celia es auténtica. Tiene tanto arte contado sus devaneos amorosos que a veces no sabía si lloraba de risa o de pena por todo lo que le ha pasado.

El libro engancha desde el primer momento por la naturalidad y frescura con la que Celia narra cada una de sus experiencias amorosas. Leer el libro es como quedar con ella para tomar un café y pasar la tarde hablando sin tabúes. Y es que Celia es tal y como se muestra en el libro: sincera, divertida, luchadora y reversible: tan preciosa por dentro como por fuera. Vamos, que es imposible no enamorarse de ella en cuanto la conoces. Bueno, imposible a menos que seas ciego o mentecato, como muchos de los elementos que ha ido conociendo Celia en los últimos años.

Además, cada una de las historias incluye su propia banda sonora al ritmo de música indie y va acompañada por recetas vegetarianas ilustradas por la propia autora. ¡Una auténtica delicia de libro!

Pero lo que más me ha gustado con diferencia es su último capítulo, no sólo porque me menciona a mi (¡¡¡Salgo en un libro!!! ¡Ole yo! jajaja), sino porque lo hace citando una frase que comencé a repetirme a mí misma hace más de 11 años cuando me rompieron el corazón: “Yo no soy el segundo plato de nadie (ni el aperitivo, ni el postre), yo soy la DIETA MEDITERRÁNEA”. Y es que el primer paso para saber lo que uno quiere en su vida, es definir claramente lo que NO se acepta nunca más. Gracias a que esa frase se convirtió en mi mantra personal, logré evitar que volvieran a machacar impunemente mi corazón de nuevo. Y a los pocos años conocí a un valiente, a un hombre de verdad, uno de esos que apuestan por ti pase lo que pase, que te cuidan y te protegen como si su vida dependiera de ello, que no escatiman en besos ni en abrazos y que siempre está dispuesto a ser mejor persona cada día.

Por eso, si no hubiera estado sujetando el libro con las manos, me hubiera puesto a aplaudir sin parar cuando leí la lista de Noes particulares de Celia junto con el mensaje que da en el último capítulo. Y es que ella es una valiente: cuando se enamora apuesta por ti pase lo que pase, te cuida y te protege como si su vida dependiera de ello, jamás escatima en besos ni en abrazos y siempre está dispuesta a ser mejor persona cada día. Me encantan los valientes, por eso me casé con uno y mis mejores amigos también lo son. Y tú, ¿eres valiente? Si es así, estaré encantada conocerte 😉

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