La lista negra para salvar el planeta

  • Sara 

Hoy me he levantado con los ovarios bastante hinchados real y metafóricamente hablando, así que no me da la gana de andar con paños calientes. Estoy harta. Sí, harta de esta sociedad y de esta cultura de consumo y crecimiento ilimitado que nos está llevando no sólo a destruir ecosistemas enteros, acidificar el océano, contaminar el aire, agotar recursos naturales y llevar a la extinción a miles de especies, sino que nos va a llevar inevitablemente a la extinción del ser humano.

Creo que ya no lo considero ni humano, nos hemos convertido en una sociedad de seres inhumanos donde el aislamiento nos ha idiotizado y nos ha hecho dormirnos para no ver la realidad. Una realidad insostenible en el tiempo, pero que ignoramos felizmente pensando que “otros” se encargarán, que los “jefes” están para eso, que para ello los pagamos. Pero nadie se va a encargar, primero porque sus limitados cerebros enfermos de dinero se lo impiden y segundo porque no quieren. Están más preocupados por acumular poder y riqueza que por preservar el planeta. No sé quién es más estúpido, si nosotros por confiar en ellos o ellos porque su dinero y su poder no va a valer una mierda cuando el aire tenga tantos niveles de dióxido de carbono que nos mate a todos de golpe. Ya se extinguieron civilizaciones enteras en el pasado, y vamos camino de ser la siguiente, por gilipollas. 

Esta “suciedad de consumo” nos mantiene aletargados, muy bien educados para no pensar, para no sentir y para no ir en su contra. Nos han grabado a fuego sus normas: nacer, crecer, estudiar, tener un trabajo, casarse, hipotecarse, tener hijos, tener más hijos, cambiar el coche por uno familiar, tener el smartphone más moderno, dedicar más horas al trabajo que a la familia, comprar para no sentir el vacío interior, tener la televisión encendida todo el día para no escuchar los sentimientos, ganar más dinero, comprar otro coche, hacer un plan de pensiones, un seguro de vida, un seguro de hogar, un seguro de salud, un seguro de seguridad asegurada por si acaso, casar a los hijos, tener nietos, tener más nietos, y morir tranquilo habiendo dejado 10 bocas más que alimentarse a diario en un planeta cada vez más enfermo y agotado.

_poblacion-mundial-1650-2050¿Sabes lo peor de todo? Que no quieres saber la verdad. Prefieres seguir soñando y viviendo día a día como si todo fuera a seguir igual eternamente. Pero no. Estamos llegando al punto de no retorno. En poco más de un siglo hemos pasado de Mil Millones a 7 Mil Millones de habitantes en el planeta. Y al ritmo de crecimiento que vamos, en menos de 20 años habremos duplicado la población. Hemos talado el 40% del planeta sólo para crear campos de cultivo para abastecer a esta cantidad ingente de población. El 40%… y si duplicamos la población, tendremos que talar otro 40% del planeta. Réstale los desiertos ya creados y las ciudades de hormigón y asfalto y da la bienvenida al mundo inhabitable porque no quedan árboles que nos suministren el oxígeno que necesitamos. Si piensas que soy catastrofista, mira la web de Worldometers, donde muestra estadísticas mundiales en tiempo real.

Oxígeno vidaMira, los científicos no han podido determinar todavía cuánto puede llegar a vivir un humano sin alimento, porque hay casos de ayunos de más de 60 días y han sobrevivido felizmente. En cambio, sí que tienen claro cuánto viviríamos sin oxígeno: un par de minutos. Vamos camino a la extinción por inconscientes. ¿Y sabes lo que te digo? No me da pena, porque nos lo hemos ganado a pulso. Desde que nací he escuchado que o cambiamos las cosas o va a ser muy tarde. Han pasado más de 30 años y ya es muy tarde. Lo siento.

La única esperanza de no cargarnos el planeta y sobrevivir como especie, sería reducir la población a los Mil Millones que había hace más de un siglo. Probablemente en cuanto se empiecen a agotar las existencias de petróleo, se desate la tercera guerra mundial y la palmemos casi todos en ella. Quizás algún “jefe” de los de arriba, lance un ataque químico o con algún virus mortal como el Ébola para reducir la población. Nunca se sabe qué inventarán… el caso es que yo he estado reflexionando y si tuviera el poder sobre la vida y la muerte, me cargaría de un plumazo y sin remordimiento a los integrantes de mi lista negra. Aquí van:

  • Los que tiran latas de refresco por la ventanilla del coche
  • Los que pasan el día en el campo o en la playa y dejan a la basura allí como si fuera a pasar un basurero detrás de ellos.
  • Los que tiran la basura fuera del cubo sólo porque les da asco tocar la tapa.
  • Los que no separan la basura según los tipos: orgánica, cartón, vidrio, envases, aceite, inorgánica…
  • Los que separan la basura pero lo tiran todo en el mismo contenedor porque el otro les pilla lejos.
  • Los que utilizan el ascensor para subir menos de tres pisos (y no están cojos ni enfermos)
  • Los que utilizan el ascensor para bajar menos de cinco pisos (y tampoco están cojos ni enfermos)
  • Los que utilizan el coche hasta para ir a la pizzería que está dos manzanas más abajo.
  • Los que utilizan el coche en lugar del transporte público sólo porque mola más.
  • Los que fuman en el metro o en sitios públicos cerrados.
  • Los que duermen de día y viven de noche consumiendo luz artificial, porque se creen especiales o porque no les da la gana cambiar sus hábitos de sueño.
  • Los que riegan el jardín de su casa por “inundación” como si el agua dulce fuera infinita y su terruño de césped fuera el centro del universo.
  • Los que prefieren relacionarse a través de redes sociales en lugar de en persona.
  • Los que van desnucados por la calle mirando el móvil como si fueran Gólum con su tesoooooro, en lugar de mirar por donde van y con quién se cruzan.
  • Los que se pasan todo el día delante de una pantalla, para trabajar, jugar con videojuegos, ver la tele, ver las redes sociales, relacionarse virtualmente… y ni siquiera dejan de mirar la pantalla cuando se van al baño a cagar.
  • Los que van de “urbanitas” y rechazan cualquier tipo de relación con la naturaleza.
  • Los que han diseñado una estúpida habitación burbuja de cristal para disfrutar de la naturaleza sin bichos…
  • Los que querrían estar en esa estúpida habitación burbuja de cristal para disfrutar de la naturaleza sin bichos.
  • Los que se creen mejores por comprar frutas “ecológicas” que han viajado más de 10.000km, en lugar de comprar la fruta al agricultor local que no tiene sello de ecológico.
  • Los que maltratan animales
  • Los que permiten el maltrato animal mirando hacia otro lado.
  • Los que protestan y ponen el grito en el cielo porque se ha maltratado a un perrito o porque en japón matan delfines, pero consumen pescado, marisco y carne de vaca, de cerdo, de pollo, de conejo, de avestruz…
  • Los veganos que atacan sin piedad a quienes consumen carne y dan pienso fabricado con otros animales a sus mascotas
  • Los “defensores de los animales” que anteponen liberar animales en cualquier entorno sin tener en cuenta el daño ecológico que supone la inserción de ese animal en un ecosistema que no es el suyo.
  • Los que creen que los animales tienen más derechos que los humanos.
  • Los que creen que los humanos tienen más derechos que los animales.
  • Los que creen que los humanos y los animales tienen más derechos que las plantas.
  • Los que se creen superiores a los demás.
  • Los que se creen inferiores a los demás.
  • Los que se creen todo lo que leen en su periódico políticamente “independiente” y lo defienden como si fuera verdad absoluta.
  • Los que hablan y juzgan antes de preguntar o comprobar por sí mismos.
  • Los que hablan sin parar y no escuchan a los demás.
  • Los que sólo miran su obligo y no ven más allá de sus narices.
  • Los que anteponen sus deseos y caprichos ante el bien común.
  • Los que mantienen relaciones sexuales sin usar anticonceptivos y luego se toman la píldora del día después o abortan.
  • Los que tienen hijos y los abandonan.
  • Los que tienen todos los hijos que dios les mande (lo siento, creo que a dios no le importa que nos carguemos el planeta, ni la superpoblación, ni que nos extingamos)
  • Los que maltratan a cualquier persona.
  • Los que abusan sexualmente de cualquier persona.
  • Los que permiten el maltrato o el abuso al no denunciarlo o impedirlo.
  • Los que permiten que otros les maltraten o abusen de ellos sin defenderse con todas sus fuerzas.
  • Los que no salen de su zona de confort y te presionan y chantajean emocionalmente a ti para que te quedes en la tuya.
  • Los que van predicando paz, amor y felicidad y se quedan pasivos ante las injusticias
  • Los que van de “haters” insultando y criticando todo lo que ven pero no mueven el culo del sofá para hacer algo para solucionarlo.
  • Los que exigen que los demás les solucionen la vida y no son capaces ni de hacer la O con un canuto.
  • Los que se niegan a hacer ciertos trabajos porque se cansan, sudan o se manchan las manos.
  • Los que prefieren drogarse o medicarse antes que responsabilizarse de sus emociones y solucionar sus problemas.
  • Los que prefieren comer cualquier mierda procesada a diario sólo porque les da pereza cocinar algo saludable.
  • Los que se están forrando de dinero gracias a provocar enfermedades con sus productos de mierda.
  • Los que están felices porque están ganando mucho dinero con sus productos para la “salud” gracias a que los demás están cada vez más enfermos.
  • Los que en lugar de buscar soluciones para el mayor bien de todos los seres vivos a largo plazo, toman medidas para el beneficio propio a corto plazo.
  • Los que prefieren seguir ignorando la realidad
  • Los que no van a querer ver el documental “What a way to go: Life at the end of Empire”, que os recomiendo que veáis.

Sí, me cargaría de un plumazo a los de esta lista, sin concesiones por amistad o por formar parte de mi familia. Lo siento, no hay excepciones. Si estás en mi lista negra no quieres que te destruya el día que tenga el poder sobre la vida y la muerte, sólo tienes que empezar a hacer cambios en tu vida. 

Puede ser el post más catastrofista que he escrito en mi vida, pero o movemos el culo para cambiar, o tendré razón… y no, no me apetece tener razón en esto. Sigo siendo optimista, me gusta pensar que todavía tenemos una oportunidad. Por eso, comparto el documental “What a way to go”. Me encantará poder abrir un debate con vosotros para ver qué podemos hacer entre todos para darle la vuelta a esta tortilla que se está quemando sin parar.

Deja un comentario