Sara Sovrano

¿Quién soy?

Desde que tengo uso de razón me ha atormentado esa pregunta. Toda mi vida ha girado en torno a la búsqueda de mí misma, por ello, mi historia es tan sólo un camino hacia el autoconocimiento.

Germinando

Sara Sovrano pussicatCon 4 años le dije a mi madre: “Mamá, de mayor quiero ser pintora, pero pintora de cuadros, no de paredes”. Ella me miró sorprendida y me dijo con todo el amor del mundo: “Hija, dedícate a otra cosa que los pintores se mueren de hambre”. Aprendí que todo lo que me apasionaba y se me daba bien estaba considerado un “hobby” y que era mucho más importante aprobar el resto de asignaturas que me mataban lentamente de aburrimiento. Así que mi mundo se polarizó en dos: las tediosas clases regulares en las que estaba “presente-ausente” y las apasionantes clases extraescolares, donde lo daba todo. Mis amigos siempre se sorprendían de mi hiperactividad frenética. Los recreos los dedicaba a inventarme coreografías para bailar con mis amigas, o a tocar la guitarra y a cantar en el coro del colegio. Al mediodía asistía a clases de solfeo, entonación y piano. Por las tardes, alternaba los entrenamientos para las competiciones de gimnasia rítmica con las clases de dibujo y pintura. Cuando llegaba a casa me ponía a cantar, a bailar y a escribir.

Madurando

Quería estudiar bellas artes, terminar la carrera de piano, ser escritora, actriz… pero siempre recibía el mismo mensaje: “los artistas se mueren de hambre”. Así que aunque mis padres me dijeron que estudiara lo que quisiera, al final elegí estudiar Publicidad y Relaciones Públicas para agradarlos. Me convencí a mi misma de que como creativa publicitaria iba a poder desarrollar todos mis talentos artísticos, aunque no tardé mucho tiempo en darme cuenta de mi error.

A la vez que comencé mi carrera como publicista, comencé mi otra carrera paralela, la de bailarina de danza del vientre. Recibí formación con los mejores profesores de España y de Egipto durante 10 años. Compaginé mi carrera como bailarina profesional y como directora de arte de diversas agencias de publicidad durante 6 años. Mi mundo seguía polarizado entre el trabajo real y mi afición-profesión… Fue curioso cómo mi actividad artística se fue disparando cuanto peor me fui encontrando en la agencia. En 2008 abrí mi propia escuela de danza (que tuve que cerrar a los 6 meses por problemas con la licencia), en 2009 realicé dos exposiciones individuales de pintura llamadas “Arte y Feng Shui”, en 2010 entré a formar parte del elenco de dos compañías de danza y en 2011, como no tenía suficiente con los ensayos para los espectáculos, asumí la codirección de la Guía ConOriente, la única guía gratuita en español especializada en danza del vientre.

Marchitando

En 2011 mi energía cayó en picado. Cada mañana al salir del metro de camino a la agencia, me daban ataques de ansiedad y estuve a punto de tomar antidepresivos. Estaba tan agotada, que durante los ensayos de la compañía no daba pie con bola y en los espectáculos comencé a cometer cientos de errores. Y lo que parecía un sueño con la guía, se estaba convirtiendo en mi peor pesadilla. Así que a finales de 2011 tuve que dejarlo TODO, de forma radical, porque me estaba pudriendo literalmente por dentro. Estaba completamente bloqueada a nivel creativo y agotada física, mental y emocionalmente.

Compostando

Descubrí que había pasado mi vida haciendo lo que otros esperaban de mí y decidí no hacer nada hasta que yo no me sintiera bien conmigo misma. Comencé entonces mi camino de desarrollo personal, formándome en todo tipo de terapias para aplicármelas a mí misma y recuperar la creatividad, la motivación y la alegría que me había caracterizado toda mi vida.

Fue ahí cuando la pregunta “¿quién soy?” se hizo más presente en mi vida y comencé a trabajar en cada una de las áreas de mi vida: a nivel físico (a través de la alimentación y del ejercicio físico); mental (Coaching, PNL, Hipnosis, Eneagrama, Método Sedona…); emocional (EFT, Código Emoción, EMDR…); energético (Método Yuen, Kinesiología, Feng Shui, Reiki…); y espiritual (Meditación, mindfullness y varias pajas mentales de las cuales prefiero no hacer publicidad…).

Rebrotando

Artista Multidisciplinar & Coach de Artistas

Tras un par de años de cursillista patológica buscándome a mí misma, poco a poco todas las piezas del puzzle que había estado recopilando, comenzaron a ordenarse y a tener un sentido para mi. Para mi sorpresa, un día algo dentro de mí hizo click y lo tuve tan claro que dije: “¡Cómo no me había dado cuenta hasta ahora!”. Dejé de buscar quién era y comencé a divertirme haciendo lo que realmente me gustaba: ser artista. Ya me sentía bien conmigo misma, así que la siguiente fase era desbloquear la creatividad, por lo que me apunté a un máster para artistas totales y durante 2014-2015 me dediqué a formarme en dibujo, pintura, narrativa, poesía, teatro, danza, fotografía, collage…

Fue ahí cuando lancé mi proyecto de Artista360 en el que comencé a ayudar a otros artistas con sesiones de coaching y liberación emocional, y escribí el monólogo «No soy bipolar, soy artista», que estuve representando en varios locales de Madrid con muy buena acogida por parte del público.

Regando

Pero tras 4 años invirtiendo en mi salud física y mental, llegó el momento de sanear mi economía. Así que fue cuando tomé la decisión de volver a la publicidad, pero esta vez como freelance. Me fui a vivir al pueblo de mi marido para estar en contacto con la naturaleza y trabajando desde casa con mi gatita, pude disfrutar por primera vez en la vida de trabajar como creativa publicitaria.

Debe ser que el bienestar que siente uno por dentro se expande a todos los ámbitos de la vida, ya que comencé a tener tantos clientes y tantos trabajos que durante casi tres años por poco muero de éxito.

Floreciendo

Llegó el momento de aprender a decir que no, de procurar tomarme los fines de semana libres (voy mejorando) y de permitirme tomarme una semana de vacaciones para desconectar cuando lo necesito.

Y en ese proceso de tomarme tiempo para mi, fue cuando surgió la necesidad de crear algo auténtico, que fuera coherente con mis valores y que aportara valor a la sociedad. Fue ahí cuando nació «La fresita que no quería ser cupcake», el primer cuento escrito e ilustrado por mi, que aúna mis tres pasiones: la creación artística, el desarrollo personal y la ecología.

Conocerme a mí misma fue la clave para poder expresarme artísticamente y ser feliz. Espero escribir e ilustrar muchos más cuentos que ayuden a otros a conocerse y de este modo hacer sus sueños realidad.

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